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Venerdì 24 Maggio 2019

El pulso que exprime a Ucrania

2 Febrero, 2014

Vitalij Volodymyrovyč Klyčko (* 19Julio 1971) apodado “Dr.Iron Fist” es un político Ucraino y ex-boxeador 4 veces campeón de Europa.
En 2006 fue candidato procurador a síndico de Kiev. En octubre del 2013 anunció su intension de participar a las elecciones presidenciales, pero la ley de Ucrania lo impidió por ser residente en Alemania

Kiev, Kyiv city, Ukraine.| 02.01.2014 – Ucrania ha entrado en la fase en la que la oposición es incapaz de afrontar los problemas del país, pero tampoco sus remedios. La Rada Suprema de Ucrania aprobó anoche una ley de amnistía que dejaría libres de cargos a todos los manifestantes detenidos durante las protestas y disturbios, salvo los acusados de delitos muy graves. Pero antes es necesario un gesto por parte de la oposición.

La amnistía, según algunos en el lado rebelde de la barricada, nació muerta. No obstante de haber obtenido doscientos treinta y dos votos, seis más de los necesarios. El problema es que entre esos votos no hay presencia de la oposición. Y el objetivo de ese perdón tan trabajado no era unir de una vez al país, no causar más división. El compás de espera es delicado, porque la ley entrará en vigor una vez que los manifestantes desalojen los edificios gubernamentales y las administraciones locales que han ocupado. Pero ésa es al fin y al cabo la opción que ha escogido el parlamento frente a los otros cuatro proyectos de ley presentados.

Aunque la perseverancia de los descontentos ha cautivado al planeta entero a través de la televisión, la escalada en las aspiraciones de estos revolucionarios sigue en segundo plano. Antes era la deriva rusa, después pidieron elecciones y finalmente que se fuese Yanukóvich. Ahora cobra fuerza, además de su marcha, que se reforme la constitución e incluso un proceso judicial contra él. No hay que olvidar que los avances han sido importantes desde que la semana pasada la Rada Suprema revocó las controvertidas leyes. El mismo día el primer ministro ucraniano Nikolái Azárov presentó su dimisión al presidente Víctor Yanukóvich que la aceptó horas más tarde disolviendo el Gobierno. La amnistía podría ser el colofón de un principio de acuerdo. Pero está siendo otra piedra en el engranaje del país: hasta el partido de Yanukóvich se ha dividido por culpa de esa jugada política, que de momento no ha dado frutos en la calle.

El expresidente Leonid Kravchuk advirtió en su discurso ante el Parlamento que su país se encuentra “al borde de la guerra civil”. La “dramática situación” exige una actuación responsable. Las barricadas están tranquilas pero la guerra verbal no amaina. Uno de los líderes de la oposición ucraniana, Oleg Tiagnibok (Svoboda), ha dicho que ve “ilegítima” la amnistía. Según él, se aprobó con violación del procedimiento legislativo. Por eso la acampada “no se disolverá”. Vitali Klitschkó, del partido UDAR, cree que la nueva ley no favorecerá la resolución de la crisis y solo conducirá a una mayor tensión en la sociedad ucraniana. “En lugar de rebajarse el grado de crispación, el ambiente se irá caldeando”, auguró.

La presión sigue sobre el Gobierno. La encargada de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, ha viajado a Kiev para mediar en el conflicto. El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, llamó a última hora del martes a Yanukóvich para saludar el “progreso” en las negociaciones e instarle a seguir labrando compromisos “cruciales”, incluida la amnistía. Esos pasos se han dado, pero los descontentos son cada vez un muro de cemento donde se estrellan las propuestas. Occidente no es sensible a esa cerrazón y Yanukóvich sigue friéndose en su salsa mientras el país está paralizado.

Desde que las protestas de la oposición estallaron en noviembre —cuando Yanukovich se negó a firmar un acuerdo de asociación con la UE— Klitschkó y los suyos han acusado al Gobierno de quitarle al pueblo un posible futuro dentro de la UE. Cuando el Gobierno aprobó adicionalmente a mediados de enero leyes parecidas a las rusas para limitar las libertades de manifestación y expresión sin un debate en el Parlamento, las protestas se radicalizaron, con al menos cuatro muertos la semana pasada. Pero, ahora que ha resuelto la última afrenta por vía parlamentaria, es el parlamento el próximo objetivo de la oposición, que se arriesga a que los suyos sigan en la cárcel por no dejar de hacer presión. Prefiere quedarse tuerta con tal de que su enemigo quede ciego.

je/lj

Fuente: ruvr.ru – SalaStampa.Eu
Crédito foto: PanPress.Eu

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